La esfera nos habla del vaciado, pero no, no esta vacía la esfera, esta se llena de pueblo, de gentes, de edificios, y entre estos, el edificio publico lo puebla todo, todo lo llena, sus arcas, sus bolsillos y a su vez vacía nuestras vidas.
Nos vacia porque dejamos de creer, no creemos en lo publico, porque demasiadas veces se convierte en privado, es entonces cuando la esfera se convierte en ojo, el ojo que vigila, ve el edificio y observa a sus pobladores.
